El estrés que nos invade día a día puede ser la causa de que comamos de forma compulsiva, ocasionando que poco a poco vayamos aumentando de peso.

Después de años tratando la obesidad, se repite el mismo patrón, estamos preocupados y comemos para sentirnos mejor.

Y es que el estrés es la enfermedad que aumenta rapidamente en una sociedad competitiva y en la que no tenemos tiempo.

 

Parar para intentar mejorar nuestra forma de comer

 

 

La falta de tiempo ocasiona que no cocinemos y comamos cada vez más comida precocinada o comida rápida.

Muchas veces debemos pararnos, organizarnos y buscar la manera de preparar comida más sana sin necesidad de disponer de mucho tiempo.

Una buena elección sería realizar al principio de la semana una lista con los alimentos o comidas que vamos a necesitar.

Elegiremos productos no procesados, incrementando frutas, verduras y legumbres.

En la mayoría de los supermercados encontramos todos estos productos envasados, congelados, etc.

Si a mediodía comemos rápido o estamos muchas horas sin comer, al  llegar a casa deboramos.

Tenemos que buscar el momento de comer una fruta, un yogur, frutos secos, verduras, etc,.

Generalmente solemos comer más por la noche, donde disponemos de más tiempo.

Para finalizar, recordar la importancia del ejercicio físico que ayuda a disminuir el estrés y a la vez bajar de peso.